Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

El lunes pasado estuve en el alumbrado de la Feria de Abril. Un evento único, a la par que cateto. El caso es que la noche dio bastante juego y terminé hablando con mi gente de la gran falacia en que vivimos diariamente.

La sociedad moderna se basa en el consumismo, y en crear una necesidad. Como las necesidades son muchas, la oferta es amplia y variada, incrementando el nivel de angustia en el consumidor, al no saber por qué decidirse.

En otras sociedades más arcaicas, en cambio, la opción de elegir es mínima, por lo que simplemente aceptan lo que hay y listo, resultando, a la larga, más felices que las sociedades modernas.

Son pensamientos de feria, pero seguro que no se alejan demasiado de la realidad…

Como decíamos el otro día, hasta hace bien poco, la multitarea (hacer más de una cosa al mismo tiempo) en los ordenadores es algo ficticio, o al menos ha sido lo predominante.

En el caso del ser humano, la realidad no es muy diferente. Como todavía no tenemos más de una cabeza, el cerebro está hecho para concentrarse en un único objetivo cada vez. Seguro que no podéis hacer dos cosas al mismo nivel de concentración al mismo tiempo. Si lo intentáis, una de ellas se quedará atrás irremediablemente, o, en el peor de los casos, las dos. Evidentemente, no valen cuestiones como escuchar música mientras te atas los zapatos, porque ni la una ni la otra requieren excesiva atencion. Son más o menos acciones automáticas, que requieren poquísima dedicación de nuestro miembro pensante.

Me refiero a acciones que de verdad nos hagan exprimirnos la cabeza. Un ejemplo clásico consiste en apagar la radio del coche mientras conducimos. Hacerlo aumenta nuestra concentración de forma inmediata.not_mapa_cerebro02

Estar haciendo más de una cosa a la vez supone no hacer ninguna de ellas bien. El cambio de una a la otra requiere un proceso de adaptación (de segundos), provocando una pérdida de tiempo tras otra, que nos puede conllevar perder gran parte de una mañana de trabajo.

¿Cómo mejoramos entonces este aspecto? Una muy buena solución consiste en establecer bloques de trabajo. Si tienes que hacer dos cosas, por ejemplo, ponte a hacer una de ellas, sin distracciones, y hasta que no hayas acabado no hagas la otra. De esta forma, al igual que los ordenadores, consigueremos aislar objetivos y dedicar toda la potencia de nuestro cerebro a una única acción de cada vez.

A mí, personalmente, me cuesta mucho trabajo escapar de la multitarea. No me es raro empezar a hacer algo y cambiar a otra, y después a otra simultáneamente, llevando al final varias cosas en paralelo. Por ello, lo que intento hacer es dividir un trabajo en pequeñas acciones y pequeños objetivos, de forma que pueda hacer una mini-tarea sin distraerme. Es un truquillo que me viene realmente bien.