
El pasado jueves fue el último día que salí a correr. La tarde fue más bien regular, fundamentalmente debido a un calor que era imposible de combatir, y que me impidió superar los 3 kms en carrera.
Me preocupa relativamente esta cuestión, porque esto sólo es el comienzo del tórrido verano sevillano, y hasta final de septiembre prácticamente, es lo que nos espera. Ya veré cómo acomodo mi entrenamiento, pero me da la impresión de que mo voy a tener más remedio que modificar la hora de salir, probablemente hacia una hora más nocturna.
Si pudiera elegir, escogería a primera hora de la mañana, pero sé positivamente que, si lo hago así, no voy durar más de 2 días
así que me queda retrasar cada vez más mi salida. El jueves, a las 20:50, cuando me calcé las zapas, hacía 37 grados. Y cuando volví, casi una hora después, la temperatura sólo había descendido un grado.
A ver qué me encuentro hoy. Por ahora, estamos a 32.