Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

La semana pasada leía un artículo, no recuerdo dónde, hablando de la gran penetración que estaba llegando a alcanzar GNU/Linux en los entornos de escritorio, en parte gracias al trabajo de Ubuntu, en parte gracias a la crisis mundial, que ha obligado a gobiernos a migrar a soluciones de software libre, y en parte simplemente debido al progreso del sistema mismo.

pit-tux-tiny-faucheuse-9589Mi pespectiva, sin embargo, es muy diferente. Personalmente, creo que Linux está muriendo. Entre los motivos, uno de ellos es el incipiente éxito a nivel mundial del Cloud Computing.  La proliferación de servicios web, tal y como los conocemos hoy en día, está haciendo que cada vez existan menos aplicaciones a nivel local, y más herramientas remotas. La evolución, además, se espera que sea excepcional, llegando al punto de que probablemente, nuestros sistemas se reduzcan a una ventana de navegador y poco más. La principal contra es que nos obligaría a estar permanentemente conectados a internet, algo que, firmemente, creo que será requisito indispensable para el uso de un ordenador en menos de 10 años. Evidentemente, esto afecta por igual a todos los sistemas operativos y no es exclusivo de Linux.

Por contra, los servidores se verán fortalecidos. Pero, como ha sido hasta hace pocos años, la presencia de Linux en máquinas que los usuarios finales no ven es equivalente, muy a mi pesar, a su no-existencia.

Entre el resto de motivos, personalmente creo que el despegue no ha sido todo lo bueno que se podría esperar hasta ahora. La aparición de los netbooks (mini-portátiles), por ejemplo, aportó un nicho de mercado nuevo y en expansión. La mayoría de los equipos se ofrecían con alguna versión de GNU/Linux preinstalado, pero la competencia hizo los deberes, introduciéndose y llegando a acuerdos rápidamente con la mayoría de distribuidores, incluso provocando que el precio final del producto con GNU/Linux sea más caro que con otras opciones.

Pongo otro ejemplo: según algunas estadísticas, el número de equipos que navegan con versiones piratas de Mac OSX (Hackintosh) está a la par con el número de equipos que utilizan Linux. Por mi parte creo que, después de años de lucha, propaganda y convencimiento, es un absoluto fracaso el hecho de que ambos volúmenes sean equivalentes.

En cualquier caso, también es verdad que no veo que haya riesgo real de que Linux desaparezca, por cuanto siempre habrá un conjunto de usuarios ‘inquietos’ y deseosos de conocimiento. Sin olvidar que, en el lado de los profesionales, el éxito creo que se mantendrá.

El debate está servido.

Desde hace un tiempo vengo pensando en lo que ha supuesto la llegada de la Web 2.0, como se pensó originalmente, desde el punto de vista de la globalidad y la participación activa del usuario.

Se ha conseguido que una gran masa de usuarios dirijan su atención hacia algunos puntos de interés (que llamaremos web’s :) ), o más bien hacia algunos tipos de puntos de interés. Específicamente, podríamos hablar de blogs y redes sociales, aunque bien es verdad que la línea divisoria cada vez es más fina y tienden hacia una unificación, por lo que creo que, genéricamente, podríamos hablar de web social.

En otros ámbitos de la sociedad (arte, economía, etc.), el porcentaje de personal productor es mucho menor que el consumidor (Principio de Pareto o regla del 80-20), y en este caso no es menos. Una parte comparativamente mínima genera la mayor parte de la información. Es decir, un subgrupo de usuarios escriben, mientras que el resto leen.

Pensad por un momento en vuestros contactos de cualquier red social (Facebook, por ejemplo). Una parte de ellos se pasan la mayor parte del tiempo subiendo fotos, escribiendo comentarios, ejecutando aplicaciones…. Otra parte más numerosa que la anterior tiene un comportamiento más pasivo.

Simplificando mucho, una parte en minoría, decide lo que hace la mayoría (ja, bienvenida, democracia…). Es decir, la mayor parte del contenido en internet no es original. Algo, que por otra parte, supongo que no sorprenderá a nadie a estas alturas.

Sería magnífico poder visualizar los flujos de información en la red. Seguramente veríamos  que una gran masa de usuarios (¿quizá el 80%?) dirigiendo sus ratones hacia algunos puntos-origen muy concretos.

pareto

Pensad ahora en una conversación cualquiera con alguno de tus amigos (seguramente será ese 20% de tus amigos a los que dedicas el 80% del tiempo). Probablemente, en algún punto de la conversación, ocurrirá que uno de los dos dirá algo que el otro haya pensado/comentado/leído ese mismo día, en días anteriores o en los días siguientes. Y seguramente diréis, ¡vaya casualidad!

Pero, ¿estáis seguros que fue casualidad?

Este 2009 hace 10 años que terminé COU. En aquel lejano 1999 hicimos una cena-despedida, como celebración de que todo había salido bien y con la ‘promesa’ de que 10 años después nos volveríamos a reunir.

A decir verdad, yo no recordaba la promesa, pero tengo una buena amiga que por febrero o así me comentó que estaba intentando obtener los datos de contacto de todo el mundo y medio se estaba encargando de la organización.

En todo grupo siempre hay alguien que se encarga de estas cosas, y mi amiga es de las que siempre está metida en todos los jaleos. Precisamente por eso, se lleva siempre más palos que nadie, pero esa es otra cuestión.raton

Según me comentó, la fecha elegida era final de mayo o así, y eso quedé con ella.

Casualmente (o no), mi chica está pleneando algo similar con sus compañeros de colegio: juntarse después de 12 ó 13 años y compartir un almuerzo. Ella tiene mucha ilusión, porque son personas que no ha visto en mucho tiempo y puede ser una experiencia bonita.

A mí también me pareció una idea excelente en su momento, pero conforme ha pasado un tiempo, creo que esa idea ha ido evolucionando hasta convertirse en algo estéril.

Desde el año 88 vivo en un pueblo de tamaño medio-pequeño, en el que la mayor parte de la gente se conoce, conoce las familias, dónde viven, en qué trabajan… Afortunadamente, pude estudiar en él hasta llegada la universidad. Mi novia, por contra, ha vivido en la ciudad toda su vida. Su círculo de gente conocida se reduce a aquellos que han compartido algún entorno con ella (vecinos de bloque y educación, principalmente). Por ello, sus compañeros de colegio permanecen intactos en el recuerdo, tal cuáles eran entonces.

En cuanto a mí, la inmensa mayoría de mis compañeros son gente que he seguido viendo durante años, todos los fines de semana, fiestas locales, etc. De ese tiempo, conservo una manita de amigos con los que tengo trato de forma más o menos frecuente. El resto son personas a las que ni siquiera saludo si me los cruzo por la calle.

Por este motivo, he decidido que no voy a ir a la reunión. No me apetece poner caras. No es mi estilo, y a fin de cuentas, el tiempo está para gastarlo en cosas interesantes.