Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

Meta

Si todo ha ido bien, justo en este momento estaré completando mi primera carrera popular, feliz por la llegada a la meta y por el objetivo conseguido. Ya puedo tachar de mi lista de Next Actions la carrera nocturna. El ambiente decían que iba a ser sensacional (16000 inscritos) y seguro que lo ha sido.

Ahora toca reponerse, descansar un poco, recuperarme de las lesiones, y afrontar mis próximos retos. En mi agenda tengo una nueva carrera, que ya iré adelantando.

Después de varios días sin escribir, vuelvo a mi blog. Estoy, y he estado, muy liado desde el fin de semana, pero espero que esta semana retome un poco mi actividad. Se me juntan tantas cosas que realmente no sé muy bien por dónde empezar ni terminar: compras, trabajos, visitas médicas, y las oposiciones de mi chica, que me afectan mucho también.

Hace días también que no salgo a correr. Mi última salida fue el sábado, pero sólo corrí un par de kilómetros para no perder excesivamente la forma y me volví a casa, porque había estado toda la tarde de compras buscando un aire acondicionado para la habitación/estudio y, además de ser bastante tarde, estaba hecho polvo. Con la llegada del calor, convivir con un par de ordenadores encendidos en los mismos 15 m² se hace bastante difícil, sobre todo a eso de las 8 de la tarde.

aire_acondicionado

Además de ello, mi iPod no tenía batería, así que salí sin ‘compañía’, por lo que el camino se me hizo más largo todavía. Una vez que te acostumbras a salir con música, es un suplicio no hacerlo con ella.

Ayer domingo fue el examen escrito de las oposiciones a las que se presenta mi chica, y la verdad es que a mí también se me hace duro. Me pesa mucho verla agobiada y nerviosa. No voy a decir que tanto como ella, pero mucho. La noche del sábado al domingo casi ni dormí yo tampoco ¡Que parecía que era yo el que me iba a examinar!

Hoy y mañana me toca acompañamiento familiar al médico, y además, hoy también se operaba otro familiar de un problema de rodilla.

Y para colmo, el viernes a última hora me soltaron un marrón en el trabajo, que esta mañana he podido confirmar que no es tal, pero me ha tenido todo el fin de semana en vilo.

Yo creo que, para ser un fin de semana estándar, no ha estado mal… :(

Espero que la tranquilidad vaya volviendo conforme pase la semana. De momento, hoy tampoco podré salir, pero mañana no pienso perdonar la tarde. Además, todo apunta a que hará algo de fresco, que siempre me viene bien ¿Quedarán cerca los 5 kms?

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En esta semana de sequía (en varios sentidos), voy a aprovechar para tratar un aspecto que me ha resultado tremendamente conflictivo en mi carrera gtd. Desde que empecé con el moleskine, al apuntar mi stuff se me suele plantear una pregunta: ¿inbox o next action?

Si somos estrictos con el método de David Allen, todo debe pasar por el inbox antes de procesarlo. Parece lógico, tener un único punto de entrada de acciones, y un único punto de procesado. En mi caso, que no tengo una lista excesivamente grande de acciones, muchas veces me resulta redundante anotar algo en una página, para, poco después, pasarlo a otra página del cuaderno.

Normalmente, cuando lo apuntado es algo muy concreto y que tengo claramente identificado, va a parar directamente a la página del contexto correspondiente. Si tengo alguna duda sobre la entidad o dificultad, entonces sí que lo anoto en el inbox.

Lo que va a parar irremediablemente a la lista de entrada es toda la información que recolecto, con la idea de que cuando llegue el momento de la revisión semanal, pasarlo a su sitio como ya indiqué aquí.

Es un pequeño atajo, pero que en ciertos momentos me facilita la tarea, especialmente cuando las tareas resultan repetitivas.

¿Utilizáis algún atajo más?

seta

El pasado jueves fue el último día que salí a correr. La tarde fue más bien regular, fundamentalmente debido a un calor que era imposible de combatir, y que me impidió superar los 3 kms en carrera.

Me preocupa relativamente esta cuestión, porque esto sólo es el comienzo del tórrido verano sevillano, y hasta final de septiembre prácticamente, es lo que nos espera. Ya veré cómo acomodo mi entrenamiento, pero me da la impresión de que mo voy a tener más remedio que modificar la hora de salir, probablemente hacia una hora más nocturna.

Si pudiera elegir, escogería a primera hora de la mañana, pero sé positivamente que, si lo hago así, no voy durar más de 2 días ;) así que me queda retrasar cada vez más mi salida. El jueves, a las 20:50, cuando me calcé las zapas, hacía 37 grados. Y cuando volví, casi una hora después, la temperatura sólo había descendido un grado.

A ver qué me encuentro hoy. Por ahora, estamos a 32.

via

Ya es vox populi que voy camino de desbancar a Haile Gebrselassie como recordman mundial de la media-larga distancia. A pesar de ello, con cada carrera que hago me encuentro con un rival que me ataca ferozmente: mi cabeza.

Una gran parte del recorrido que hago transcurre por una ronda de circunvalación a medio construir, que rodea mi localidad. Por ello, la ruta consiste en ese tramo en dos rectas larguísimas de más de 700 m, unidas por una curva bastante  abierta de 90 grados. Ello implica que recorrerlas se convierte en un trabajo durísimo, y casi más mental que físico. Una vez que recorres una de ellas y sobrepasas la curva, te encuentras con otra recta interminable.

Casualmente, hablaba el otro día con una persona acerca de la dificultad de realizar un proyecto con la misma intensidad desde el principio hasta el final. Cuando acometes una visión en conjunto, la perspectiva mental es desmoralizadora, por la gran cantidad de trabajo a realizar. Por ello, lo más razonable siempre es dividir un trabajo en tareas lo más pequeñas y específicas que se pueda, e ir avanzando mediante la realización de estas tareas.

Divide y vencerás, o, como dicen, “Nunca olvides que la más larga caminata siempre comienza con un primer paso”.

Seguro que nadie se sorprende por el título de esta entrada. Efectivamente, cada minuto en nuestras vidas cuenta. La vida es demasiado corta para desperdiciarla en asuntos irrelevantes, pero lo suficientemente larga como para disfrutar de los que valoremos como interesantes.

reloj

Está claro que cada uno tendrá sus valores en la vida, y lo que para unos será algo fundamental en lo que ocupar su tiempo, para otros será algo secundario, y totalmente evitable.

Si sois tan tiquismiquis como yo (muchísimo), aquello que os haga perder el tiempo (entendamos como perder el tiempo el desarrollar aquella actividad que está en niveles inferiores en nuestra escala de valores) os pondrá de los nervios, incluso violentos.

Tampoco descubro nada nuevo si digo que precisamente esas actividades ’segundonas’, son las que reducen nuestra productividad. A fin de cuentas todo está relacionado intrínsecamente. Ser productivo no es, ni más ni menos, que realizar algo con lo que nos sentamos plenos y satisfechos con nosotros mismos. Si tu trabajo te gusta, realizar alguna acción dentro de un proyecto, además de hacer avanzar el proyecto, te aportará un plus de satisfacción personal. Si no te gusta, no importa, a fin de cuentas estás haciendo algo con lo que obtener beneficios -económicos o de otro tipo-, que derivarán en cualquier tipo de acciones que sí serán placenteras: viajes en familia, etc.

¿Qué es perder el tiempo para mí? Pues por ejemplo, quedarte atrapado sólo en un atasco -con compañía cambia totalmente-, dormir más de la cuenta -aunque no dormir lo suficiente fulmina a cualquiera-, etc. Entre las últimas cosas que me resultan irremediablemente molestas, una de ellas es gastar 7-8 minutos en encender el ordenador y arrancar las aplicaciones necesarias cuando llego a la oficina por las mañanas. Es una tontería, lo sé, porque casi ni se gasta tiempo, pero me resulta un tiempo inútil.

Por contra, cuando llego y el PC está ya encendido, eso me permite ir directamente al grano de lo que voy a hacer, sin distraerme con otras cuestiones. Mi mente empieza el día mucho más preparada para lo que se me avecina. El punto negro de todo esto es que dejar un ordenador encendido desde las 15 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día siguiente constituye un gasto de energía considerable. Por ello, le tenía que buscar una solución.

La solución consiste en programar en uno de los servidores de desarrollo una tarea que me enciende el ordenador automáticamente 10 minutos antes de pisar la oficina -sobre las 7:50- mediante wake-on-lan. Guardando una sesión en mi entorno Gnome con las aplicaciones que me gusta tener al inicio resuelvo la cuestión de los programas que deberían estar on cuando me siento delante de la pantalla. Sencillo, limpio y elegante, además de ecológico.

Para los profanos, diré que sí, que puedes encender un ordenador remotamente, siempre que esté conectado por cable de red y el hardware del equipo lo permita, lanzando un simple comando desde otro equipo en la misma red.

Finalmente querría añadir una frase que leí hace poco tiempo, aunque para ser sinceros, ni recuerdo dónde la leí, ni recuerdo la frase exacta, pero la idea más o menos es esta:

No te entretengas. Si piensas que aún te queda tiempo, seguramente ya sea demasiado tarde.


Escuchando: Diez años después (Los Rodríguez)

locke

Si hay un día por encima de todos los de la semana que odio especialmente, ese es el domingo. Me suelo levantar cansado físicamente, da igual la hora a la que me acueste. Por las noches, me cuesta trabajo quedarme dormido, por lo que el lunes voy arrastrando un poco del día anterior.

Pero, sin duda, lo peor es que mi mente se viene abajo. Me siento triste, abatido, perdido, desmotivado y afloran en mí todos mis miedos, dudas existenciales y más cuestion desgarradoras.

A pesar de todo, tienen su lado positivo, y es que todo ello me hace no perder contacto con la realidad, me ayudan a no mirar para otro lado en asuntos que puedan afectarme en lo emocional y, llevado de una forma más o menos adecuada, puede ser un punto de retiro íntimo.

No obstante, no puedo dejar de odiarlos….

¿Y si no existieran los domingos?

Menuda contradicción.

Ayer fue sábado. Normalmente el sábado suelo levantarme tarde, mirar un poco las noticias por la mañana y descansar otro poco por la sobremesa, hasta la tarde-noche, en que me arreglo para salir a dar una vuelta. No es un plan espectacular, pero para un sábado, después de toda la semana de stress, creo que está bastante bien.

Desde un tiempo, no obstante, estoy intentando cambiar esa rutina, hacia algo más interesante.  Quiero levantarme más temprano, para poder aprovechar mejor la mañana y salir a dar una carrerita de fin de semana. Hasta ahora lo estoy consiguiendo, pero soy consciente de que cuanto más avance el verano, más temprano tendré que levantarme, porque a las 11 ya hace un calor insufrible en mitad del campo. Además, más tarde tenderé a acostarme el viernes por la noche, por lo que me temo que, al final, estaré obligado a descansar el resto del día más de la cuenta. Es un dilema, desde luego.

Lo siguiente en mi lista de objetivos para el sábado es fijar la revisión semanal de mis tareas, justo después de volver de correr. Hasta ahora, lo venía haciendo el viernes por la tarde, pero llevo unas 3 semanas bastante ocupado los viernes también, así estoy obligado a desplazarla al sábado.

Cuestiones de domingo raro…