Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

zapatillas

A lo largo de la pasada semana he tenido bastante tiempo para pensar y hacer otras cosas que necesitaba, alejado de la red de redes. He empezado un par de libros de los que tenía pendientes, he estado estudiando también unos buenos ratos, he dedicado un poco más de tiempo a mi familia y he hecho algo de deporte.

Aunque nunca he dejado del todo de hacer algo de ejercicio, normalmente suelo llevar una vida sedentaria. En los últimos 2-3 años, mi actividad ha quedado reducida a andar. Largos paseos de más de una hora, a buen ritmo. Es un ejercicio sencillo, al alcance de cualquiera, y que, en mitad del campo, proporciona una experiencia bastante agradable. Pero sé de sobra que no es suficiente.

Nunca he sido un buen atleta, para qué negarlo. Más bien, nunca he llegado ni a medio atleta. Por eso, esta semana he decidido que debo hacer algo más por mi salud y, a pesar de que no tengo sobrepeso especialmente (quizá 3 ó 4 kilos), es la ausencia de movimiento lo que me preocupa. Mi objetivo es correr 5kms. Creo que todo el mundo tiene eso a su alcance, y siguiendo un plan de entrenamiento, se puede conseguir en relativamente poco tiempo.

Afortunadamente, tengo el plan, y en unas 8 semanas voy a llegar a correr esa distancia, o al menos, 30 minutos seguidos sin parar. Para mí sería un éxito muy grande lograrlo, y una satisfacción personal enorme.

De momento, ya ha pasado una semana, y las agujetas del primer día quedaron atrás. Hoy empieza mi segunda semana, y espero con ganas que llegue el momento de calzarme las zapatillas de deporte, colgarme el ipod y salir a la calle. Me siento bien, con fuerzas y animado.

Esta vez creo que sí lo voy a conseguir.

Gracias a la lectura de este artículo, esta semana, desde el domingo, estoy haciendo un ayuno informativo. Por tanto, sí, esta entrada -y todas las de esta semana- está programada desde hace algunos días. ¿El motivo? Simplemente quiero probarme a mí mismo que puedo estar una semana desconectado de todos los medios y canales que conozco para obtener/proporcionar información.

No pienso abrir el correo (personal, el laboral no puedo evitarlo), leer noticias, conectarme a chat’s, etc. en toda la semana, aunque a estas alturas, quizá ya me he rendido y sucumbido a los cantos de sirena. Espero que no.

Avisé a mis principales contactos de que iba a estar offline para mentalirzarlos a ellos también de que no contactaran conmigo salvo que fuera estrictamente necesario.

Incluso he apagado mi iPod Touch, lo cual ya por sí mismo considero un éxito.

El domingo próximo vuelvo a estar operativo.

El primer contacto con un ordenador fue en mis más tierna infancia. Mi primo tenía un Amstrad CPC (no tengo ni idea del tamaño de memoria). Era una máquina que usaban exclusivamente para juegos. Monocromo al principio, y en color después, gracias a un adaptador.

Recuerdo que aquel equipo me atraía de una forma especial. La lentitud en el proceso de carga (cintas) era desesperante, pero la vivacidad de las imágenes era algo mágico.

Al poco tiempo, en casa de unos amigos pude conocer de cerca el primer PC que vi. Tenía sistema Ms-DOS, supongo que en alguna versión muy antigua, y lo usaban para muchas más cosas, no sólo para juegos. También utilizaban bases de datos y algunas cosillas más.

os2merlinHasta mediados de los 90 no puede hacerme con un equipo para casa, gracias a la aportación de mis abuelos. Antes de eso, recuerdo que donde hubiera un ordenador, allí que me acercaba yo: tiendas, escaparates, oficinas. Ese bicho tenía algo.

Antes de eso, en una ocasión, en una de esas tiendas, una gran cadena española, conseguí agenciarme un panfleto publicitario del sistema operativo que, por aquel entonces, más sonaba: el OS/2 Warp. Emitían anuncios en televisión y nos bombardeaban con las bondades de un sistema moderno, robusto y multitarea.

Con el paso de los años, OS/2 Warp y sus anuncios quedó en el olvido, pero la multitarea ha sido algo anunciado hasta la saciedad por los diversos distribuidores desarrolladores de sistemas operativos. La posibilidad de hacer varias cosas al mismo tiempo se antojaba una utopía en los sistemas de escritorio y era muy codiciada por los usuarios.

A un nivel un poco más bajo, la multitarea no existe. La presencia de un único procesador en los ordenadores limita a que sólo puedan hacer una cosa de cada vez, siendo tremendamente simplifistas y teóricos. De forma que, lo que se suele hacer es fraccionar el tiempo de cómputo y repartirlo entre los distintos programas que estén corriendo. Ese reparto sigue distintas reglas, pero gracias a eso, se consigue que varias aplicaciones puedan coexistir al mismo tiempo en un ordenador, haciendo posible, por ejemplo, estar escuchando música mientras que leemos alguna noticia o hablamos por el cliente de mensajería que prefiramos.

Si bien los equipos con más de un procesador han existido desde siempre, estaban reservados a granjas de servidores y para uso profesional exclusivamente. Hasta la llegada de los procesadores multi-núcleo no ha sido posible acercar al gran público la tecnología necesaria para utilizar la multitarea real.

De todas formas, hasta ahora los programas no hacen un uso extensivo de estas características, porque las rutinas de programación están basadas en procedimientos antiguos, y siguiendo el esquema de la multitarea simulada. Sólo en un tiempo muy reciente parece que los desarrolladores comienzan a tomarse en serio la ejecución en paralelo.

Como imagináis, esta cuestión no es exclusiva de los ordenadores. Es extensible a otros campos, especialmente a las personas, pero eso lo veremos próximamente.

Como ya comenté (aquí), el pasado día 1 tomé la decisión de reducir drásticamente mi ingesta de noticias. Decidí eliminar fuentes de noticias redundantes, así como las de índole general (periódicos online, principalmente). El resultado no ha podido ser más favorable. Podéis echar un ojo a esta gráfica, que muestra la evolución seguida desde hace 30 días, con una abrupta caída en el volumen a partir del citado día 1.

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Realmente, lo más importante creo que es el hecho de que, a pesar de que el número de noticias se han reducido a menos de la mitad, me siento igual de informado que antes, y todo ello sacando más partido a mi tiempo.

Si para algún evento especial quiero algo más de información, sólo tengo que acudir al origen de las noticias y hacer un repaso rápido para capturar ese ‘extra’ que pueda desear.

Hasta ahora creo que todo ha ido bien, y es un gran alivio abrir el lector por la mañana y encontrarse con unas 30 noticias, frente a los cientos que tenía anteriormente. De esta forma, mi intención de parcelar el tiempo se ve reforzada con métodos de trabajo más eficaces.

En próximos posts hablaré de lo disperso que resulta hacer más de una cosa al mismo tiempo (multi-tarea), y del gran avance que nos supondría a todos llegar a procesar ‘trabajos’ por lotes (navegación, email’s, noticias,…).

Este 2009 hace 10 años que terminé COU. En aquel lejano 1999 hicimos una cena-despedida, como celebración de que todo había salido bien y con la ‘promesa’ de que 10 años después nos volveríamos a reunir.

A decir verdad, yo no recordaba la promesa, pero tengo una buena amiga que por febrero o así me comentó que estaba intentando obtener los datos de contacto de todo el mundo y medio se estaba encargando de la organización.

En todo grupo siempre hay alguien que se encarga de estas cosas, y mi amiga es de las que siempre está metida en todos los jaleos. Precisamente por eso, se lleva siempre más palos que nadie, pero esa es otra cuestión.raton

Según me comentó, la fecha elegida era final de mayo o así, y eso quedé con ella.

Casualmente (o no), mi chica está pleneando algo similar con sus compañeros de colegio: juntarse después de 12 ó 13 años y compartir un almuerzo. Ella tiene mucha ilusión, porque son personas que no ha visto en mucho tiempo y puede ser una experiencia bonita.

A mí también me pareció una idea excelente en su momento, pero conforme ha pasado un tiempo, creo que esa idea ha ido evolucionando hasta convertirse en algo estéril.

Desde el año 88 vivo en un pueblo de tamaño medio-pequeño, en el que la mayor parte de la gente se conoce, conoce las familias, dónde viven, en qué trabajan… Afortunadamente, pude estudiar en él hasta llegada la universidad. Mi novia, por contra, ha vivido en la ciudad toda su vida. Su círculo de gente conocida se reduce a aquellos que han compartido algún entorno con ella (vecinos de bloque y educación, principalmente). Por ello, sus compañeros de colegio permanecen intactos en el recuerdo, tal cuáles eran entonces.

En cuanto a mí, la inmensa mayoría de mis compañeros son gente que he seguido viendo durante años, todos los fines de semana, fiestas locales, etc. De ese tiempo, conservo una manita de amigos con los que tengo trato de forma más o menos frecuente. El resto son personas a las que ni siquiera saludo si me los cruzo por la calle.

Por este motivo, he decidido que no voy a ir a la reunión. No me apetece poner caras. No es mi estilo, y a fin de cuentas, el tiempo está para gastarlo en cosas interesantes.

Hace 4 años un familiar muy cercano tuvo cáncer. No es una situación fácil y se pasa muy mal. Con suerte, parece que la cuestión salió bien. El tema es que, para bien o para mal, es una situación que cambia la vida. A mí, personalmente, me hizo replantearme mi propia existencia, aprovechar los momentos, y por supuesto, hacerme presente que cualquier día puedes estar muerto.

Precisamente esa idea, la prontitud de la muerte es uno de los motivos para vivir. Menuda contradicción. Saber que podrías morir en cualquier instante es lo que te hace vivir más intensamente y al menos, para mí, es uno de los pilares de los últimos años de mi vida.

Tomando esta idea, el rico Steve Jobs (fundador de Apple, Inc), elaboró y pronunció un discurso en la Universidad de Stanford, que se ha convertido en mito y referencia. A mí me resultó inspirador y quiero compartirlo con todo el que no lo conozca:

Tienen que encontrar eso que aman

Me siento honrado de estar con ustedes hoy en su ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Eso es. No es gran cosa. Sólo tres historias.

La primera historia se trata de conectar los puntos

Me retiré del Reed College después de los primeros 6 meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses o más antes de renunciar de verdad. Entonces ¿por qué me retiré?.

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era joven, estudiante de universidad graduada, soltera, y decidió darme en adopción.

Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací, decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: “Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?”. Ellos dijeron “Por supuesto”. Posteriormente, mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado de una universidad y que mi padre nunca se había graduado de la enseñanza media. Se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Luego a los 17 años fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente elegí una universidad casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mí matrícula. Después de 6 meses yo no era capaz de apreciar el valor de lo anterior. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y no tenía idea de la manera en que la universidad me iba a ayudar a deducirlo. Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador en ese momento, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir irregularmente a las que se veían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el piso de los dormitorios de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal la tendría. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.

Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo – su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.

La segunda historia es sobre amor y pérdida

Yo fui afortunado – descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garage, transformándose en una compañía de US$2 mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación – la Macintosh – un año antes y yo recién había cumplido los 30. Y luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo, los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un tropiezo. Cuando ocurrió, la Junta del Directorio lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta, fue devastador.

Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios – que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle. No obstante, lentamente comencé a entender algo – Yo todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y así decidí comenzar de nuevo.

En ese entonces no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial.

En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple. Además, con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe.

Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se detengan.

La tercera historia es sobre la muerte

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.

Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un scanner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los tres a seis meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para la muerte. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, decirlo en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.

Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego al atardecer me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.

Fue lo más cercano que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Al haber vivido esa experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era un útil pero puramente intelectual concepto:

Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la Muerte es muy probable que sea la mejor invención de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados.

Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.

Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se dejen atrapar por dogmas – es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencien su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a fines de los 60, antes de las computadoras personales y de la edición mediante microcomputadoras, por lo tanto, en su totalidad estaba editada usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era un tipo de Google en formato de edición económica, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos.

Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog, y luego cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa trasera de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo temprano en la mañana, similar a una en que estarían haciendo dedo si fueran así de aventureros. Debajo de la foto decía: “Manténganse hambrientos. Manténganse alocados”. Fue su mensaje de despedida al finalizar. Manténganse hambrientos. Manténganse alocados. Siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, es lo que deseo para ustedes.

Permanezcan hambrientos. Permanezcan alocados.

Muchas gracias.

Fuentes:

http://www.english-spanish-translator.org/miscellaneous/1649-traduccion-del-discurso-de-steve-jobs.html

Cada día que pasa, pienso: si hoy fuera el último día de mi vida, ¿qué aspecto me gustaría dejar zanjado? Es una gran idea y un gran motivo para vivir.

Metido en la vorágine productiva en la que me encuentro, hay un aspecto que me preocupa en exceso: la procrastinación. Es mi pesadilla diaria. Me resulta taaaaaan fácil dejar una cosa a medias para pasarme a hacer otra, que tb dejaré a medias, para pasarme a otra, para pasarme a otra… Es una cadena infinita que me cuesta romper.

Acabo de escribir el párrafo anterior, y he aprovechado un momento de escaqueo mental para abrir la página de facebook, sin hacer login, y abrir la página de tuenti en el ipod. Creo que es un claro ejemplo de lo que digo.

Entre toda esa cantidad de acciones, hay una que me hace gastar tiempo de una forma extraordinaria: leer mis feeds. Normalmente, en un día sin leer nada, me puedo encontrar con unas 500 noticias sin leer, y eso, de entrada, agota nada más verlo. Ciertamente he ido reduciendo las suscripciones en los últimos meses, porque ya era una cantidad que no podía manejar, y me ponía límites, como por ejemplo cerrar Google Reader cuando hubiera leído todas las noticias y no abrirlo hasta pasado un buen rato. Aún así, siguen siendo demasiadas noticias para leer (porque leo el 90%) y procesar.

La solución, irremediablemente, pasa por reducir las suscripciones de forma drástica. Echando un ojo a las estadísticas, los canales que más engordan mis noticias son los periódicos generalistas (aprox. el 50%), así que, pensándolo un poco, he decido borrar cualquier tipo de información de ese tipo, así como cualquier otro tipo de información redundante.

Espero que así, tenga menos cosas por leer y me pueda concentrar en lo que realmente quiera hacer en cada momento.

Esta tarde he llevado el coche a la revisión de los 45000 kms, y aprovechando que iba a estar varias horas allí esperando, me he llevado el libro GTD, que ya me quedaba poquito para terminarlo. En un par de horitas, ya lo he dejado listo, y la valoración final no puede ser más positiva.

Hay muchas cosas que no entiendo, que requerirán una relectura, pero por ahora, el método parece que va bien. Estoy usando el cuaderno para apuntar todo mi ‘stuff’ y voy procesando por contextos y proyectos, pero hay algo que, por ahora, me queda grande, y es el tema del ‘reference’, es decir, almacenar información importante.

Según indica David Allen es fundamental contar un buen método, y conforme avanzo, me doy cuenta que la mitad de elementos de mi Inbox son de este tipo, pero realmente no sé cómo catalogarlos ni almacenarlos. No quiero usar el típico archivador en papel, porque muchos de ellos son simples ideas, pero un cuaderno se me antoja demasiado escueto para hacerlo todo. La opción electrónica no es viable. Prefiero hacer algo tangible, en la misma línea que el moleskine, y que tan buen resultado me está dando.

Por ahora, tengo los elementos sin procesar en el Inbox, pero me temo que eso tiene que acabar pronto, así que ya tengo próxima tarea: ‘decidir método de almacenaje’ :)