Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

Siguiendo con las medidas que me están ayudando a aumentar mi productividad, por ahora, exclusivamente en el trabajo, hoy quiero hablar de algo muy sencillo y eficaz: LeechBlock, una excelente extensión para Firefox con una utilidad fuera de toda dudas: filtrar páginas web.

¿En qué consiste? Básicamente es una herramienta en la que introduces las páginas web que quieres bloquear, y el rango horario en el que quieres que se bloqueen. Una vez hecho esto, si intentas 1208871631acceder a alguna dirección de tu lista negra, te aparece un mensaje (que realmente es una página estática local, personalizable) indicándote que no puedes entrar en esa web.

Gracias a este complemento, me es posible definir tramos horarios de consulta/navegación por internet, así como bloquear las tentadoras web’s sociales (especialmente Google Reader) y otros vicios adquiridos con años de acceso a internet (que no piense nadie mal).

Incluye la opción de añadir una contraseña a la configuración, por lo que, aunque no se recomienda desde la propia web del producto, supongo que se podrá utilizar como control parental, indicada para aquellos a los que les gusta lleva el control de dónde pueden entrar y dónde no sus churumbeles.

Seguramente muchos lo sabréis, pero profesionalmente me dedico a tratar con sistemas libres en su gran mayoría, GNU/Linux principalmente. Además del entorno laboral, verdaderamente es una pasión y me proporciona una libertad e investigación que de otra forma no podría obtener.

Siendo andaluz como soy y trabajando en Sevilla, no podía dejar de lado a Guadalinex, distro producida y patrocinada en Andalucía, con la colaboración de Canonical, la empresa del loco astronauta Mark Shuttleworth y que, literalmente, ha pegado el pelotazo con Ubuntu. Fruto también de esta colaboración, la empresa en la que trabajo, CASSFA, se está encargando de realizar diversas mejoras o complementos para integrarlas en Guadalinex y hacer más fácil la vida de las personas.

Entre estos extras se encuentra el programa del que hoy me encargo: AMIGU. Amigu es el Asistente de MIgración para GUadalinex. Su funcionalidad está clara: ejercer de ayudante a la hora de migrar datos y configuraciones desde Windows a GNU/Linux. Con él es posible importar datos de usuario, configuración de email’s e email’s mismos, descargas de emule y muchas cosas más desde entornos privativos a plataformas libres, facilitando de esta manera, y mucho, el paso desde Windows a Linux, sin llegar a causar ningún trauma o desfallecimiento. En la página web del proyecto (que por cierto he desarrollado yo mismo en una gran parte) podéis encontrar más información al respecto.
Aprovechando la celebración este año de la Ubucon en Sevilla (congreso orientado a los usuarios de Ubuntu), apareció la oportunidad de presentar el programa como ponencia, y allí­ que se fue CASSFA. La ponencia salió muy bien y la gente pareció bastante contenta con el resultado.
Os dejo un par de fotos de la presentación de AMIGU, llevada a cabo por mi amigo y compañero Fernando, desarrollador principal de AMIGU celebrada en la Escuela de Informática de Sevilla (gracias a juanjaen por las fotos):

Web de AMIGU

EDIT: Han pasado tres años de este post, y delicious ha cambiado de aspecto y de interfaz, pero, básicamente, su funcionamiento sigue siendo el mismo.

Si hay algo en mi vida de lo que voy sobrado, es de ser demasiado perfeccionista. Lo que a veces es una virtud (muy pocas veces), en general es un problema que intento llevar lo mejor que puedo, hasta que me salen llagas en la lengua.

La vida, que está llena de defectos, para todos los que no tenemos aureola en la cabeza ni portamos el anillo de poder.

Donde a menudo se puede notar esta ‘cualidad’ es en lo que me gusta el orden. A rachas. Puedo tener la mesa desordenada cuatro días, dos semanas o incluso un mes, pero cuando se me van acabando los puntos, comienzo a ponerme molesto, nervioso e incluso impertinente. La solución: poner orden a todo lo que está desordenado.

Comienzo por los innumerables folios con sólo una frase apuntada que seguro habrá sobre la mesa. La mayoría acaban en la cajonera esa que tengo bajo la mesa, con forma redondeada y una bolsa de basura intercambiable dentro.

A continuación, le llega el turno a los post-it’s, los pequeños amigos. Sirven para todo: marcapáginas, para ocultar algo que no debe estar a primera vista, para perderse (función especial y habitual) y, por supuesto, para anotar las cosas importantes. Les suele pasar otro tanto y acaban en el primer cajón de la cajonera, justo encima de los folios.

Según lo inspirado que esté ese día, el ordenador también se puede ver afectado por este ‘instinto’ que tengo: cambio de fondo de escritorio, cambio de tema de gnome o incluso de gestor de escritorio, borrado de archivos y directorios innecesarios del disco duro (ya eran innecesarios al crearse, pero parece que otra de mis cualidades es saber diferenciar dentro de los archivos entre necesarios e innecesarios…) y finalmente llegamos a la parte más complicada de todo el proceso: administrar los marcadores (favoritos para los internet-explorer-hablantes). Puede parecer trivial, pero no os dejéis engañar: después de cuatro meses añadiendo enlaces a discrección, serán lo más parecido a un sudoku en ocho dimensiones. Ya ni cuento la epopeya de que utilices más de un equipo o más de un navegador o sistema operativo e intentes, al mismo tiempo que los ordenas, sincronizarlos todos. Si has sido medianamente previsor, a lo mejor los has ido metiendo en subcarpetas, pero de lo contario, como era mi caso, toca sufrir.

Y digo ‘era’ porque hace poco más de un mes comencé a utilizar una de esas pequeñas cosas que simplifican la vida: delicious. Un nombre sugerente para algo tan sencillo como una aplicación web que se encarga de guardar y administrar los marcadores por ti.

Los más frikis me dirán que es algo que existía desde hace tiempo (acaba de cumplir tres años), pero no por ello deja de ser interesante y útil, aunque sólo uses un equipo y un navegador.

Esta es la página de inicio de delicious:

delicious

Como podéis ver, aparecen los últimos links que se han añadido. Para darnos de alta, sólo hay que hacer click sobre la parte superior derecha, en ‘register’, bajo el formulario de búsqueda y en la siguiente pantalla introducir un nombre de usuario (username), una contraseña (password) y copiar el texto de la imagen al recuadro inferior:

Formulario de registro en delicious

Es sumamente sencillo. Ni siquiera hace falta dar una dirección de correo (es opcional). Una vez hecho esto, siguiendo los pasos y haciendo login, llegamos a nuestra ventana de usuario:

mi_delicious

Desde aquí controlamos todos los enlaces que hemos añadido. Pinchando en ’settings’, en la parte superior derecha, podemos acceder a nuestras opciones, que son varias. Podemos importar los favoritos que ya tengamos almacenados en los distintos navegadores con tan sólo subir un archivo.

Además, desde firefox se puede usar una extensión que se encarga de enlazar las páginas directamente a delicious, con tan sólo pulsar:

Botones en firefox
Pinchando sobre ‘TAG’ se añade la url actual y se pueden añadir varias categorías e incluso una descripción del enlace:

Añadiendo enlaces a delicious
Como véis es bien sencillo y útil de usar. Existen otras extensiones que te permiten administrar tus marcadores remotos e incluso sincronizarlos a diario. La única pega que de momento le encuentro es que no está en spanish, pero creo que es lo sufuciente intuitivo como para que los que no conozcan demasiado el idioma de Stallman puedan sacar provecho sin perderse. Yo se lo recomiendo a todo el mundo.

Y por fin, después de tanto esfuerzo, la foto de mi escritorio:
Mi escritorio laboral

Chankaaaa!!!