Javier Muñoz

Voy a salir a caminar solito…

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Ya es vox populi que voy camino de desbancar a Haile Gebrselassie como recordman mundial de la media-larga distancia. A pesar de ello, con cada carrera que hago me encuentro con un rival que me ataca ferozmente: mi cabeza.

Una gran parte del recorrido que hago transcurre por una ronda de circunvalación a medio construir, que rodea mi localidad. Por ello, la ruta consiste en ese tramo en dos rectas larguísimas de más de 700 m, unidas por una curva bastante  abierta de 90 grados. Ello implica que recorrerlas se convierte en un trabajo durísimo, y casi más mental que físico. Una vez que recorres una de ellas y sobrepasas la curva, te encuentras con otra recta interminable.

Casualmente, hablaba el otro día con una persona acerca de la dificultad de realizar un proyecto con la misma intensidad desde el principio hasta el final. Cuando acometes una visión en conjunto, la perspectiva mental es desmoralizadora, por la gran cantidad de trabajo a realizar. Por ello, lo más razonable siempre es dividir un trabajo en tareas lo más pequeñas y específicas que se pueda, e ir avanzando mediante la realización de estas tareas.

Divide y vencerás, o, como dicen, “Nunca olvides que la más larga caminata siempre comienza con un primer paso”.

Esta tarde salí a correr, con la idea en mente de alcanzar por primera vez los 4 kms de carrera contínua. La cosa empezó regular. Al primer kilómetro comenzó a molestarme más de la cuenta del manido dolor de flato, seguramente porque he comenzado la carrera sin tener en cuenta demasiado mi respiración.

Lo malo es que casi hasta el kilómetro 3 no he conseguido medio recuperarme. En cualquier caso, al fin he conseguido mi objetivo :) :

4,13 kms, 26’55″, a 6:31/km.

Poco a poco voy dejando de ser jogger…

Seguro que nadie se sorprende por el título de esta entrada. Efectivamente, cada minuto en nuestras vidas cuenta. La vida es demasiado corta para desperdiciarla en asuntos irrelevantes, pero lo suficientemente larga como para disfrutar de los que valoremos como interesantes.

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Está claro que cada uno tendrá sus valores en la vida, y lo que para unos será algo fundamental en lo que ocupar su tiempo, para otros será algo secundario, y totalmente evitable.

Si sois tan tiquismiquis como yo (muchísimo), aquello que os haga perder el tiempo (entendamos como perder el tiempo el desarrollar aquella actividad que está en niveles inferiores en nuestra escala de valores) os pondrá de los nervios, incluso violentos.

Tampoco descubro nada nuevo si digo que precisamente esas actividades ‘segundonas’, son las que reducen nuestra productividad. A fin de cuentas todo está relacionado intrínsecamente. Ser productivo no es, ni más ni menos, que realizar algo con lo que nos sentamos plenos y satisfechos con nosotros mismos. Si tu trabajo te gusta, realizar alguna acción dentro de un proyecto, además de hacer avanzar el proyecto, te aportará un plus de satisfacción personal. Si no te gusta, no importa, a fin de cuentas estás haciendo algo con lo que obtener beneficios -económicos o de otro tipo-, que derivarán en cualquier tipo de acciones que sí serán placenteras: viajes en familia, etc.

¿Qué es perder el tiempo para mí? Pues por ejemplo, quedarte atrapado sólo en un atasco -con compañía cambia totalmente-, dormir más de la cuenta -aunque no dormir lo suficiente fulmina a cualquiera-, etc. Entre las últimas cosas que me resultan irremediablemente molestas, una de ellas es gastar 7-8 minutos en encender el ordenador y arrancar las aplicaciones necesarias cuando llego a la oficina por las mañanas. Es una tontería, lo sé, porque casi ni se gasta tiempo, pero me resulta un tiempo inútil.

Por contra, cuando llego y el PC está ya encendido, eso me permite ir directamente al grano de lo que voy a hacer, sin distraerme con otras cuestiones. Mi mente empieza el día mucho más preparada para lo que se me avecina. El punto negro de todo esto es que dejar un ordenador encendido desde las 15 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día siguiente constituye un gasto de energía considerable. Por ello, le tenía que buscar una solución.

La solución consiste en programar en uno de los servidores de desarrollo una tarea que me enciende el ordenador automáticamente 10 minutos antes de pisar la oficina -sobre las 7:50- mediante wake-on-lan. Guardando una sesión en mi entorno Gnome con las aplicaciones que me gusta tener al inicio resuelvo la cuestión de los programas que deberían estar on cuando me siento delante de la pantalla. Sencillo, limpio y elegante, además de ecológico.

Para los profanos, diré que sí, que puedes encender un ordenador remotamente, siempre que esté conectado por cable de red y el hardware del equipo lo permita, lanzando un simple comando desde otro equipo en la misma red.

Finalmente querría añadir una frase que leí hace poco tiempo, aunque para ser sinceros, ni recuerdo dónde la leí, ni recuerdo la frase exacta, pero la idea más o menos es esta:

No te entretengas. Si piensas que aún te queda tiempo, seguramente ya sea demasiado tarde.


Escuchando: Diez años después (Los Rodríguez)

Después de 10 días de espera, por fin ha llegado el juguetito que esperaba.

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De esta guisa se presentaba en mi casa el cartero a dejarme el sobre en el que venía mi regalito desde UK. Un poco lejos, pero es lo más barato que he conseguido, aprovechando el estupendo estado del cambio euro/libra y la rebaja típica de las compras online.

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En esta foto ya está todo dicho. Mi regalito es un Nike+iPod, sólo el sensor, que es el acompañante ideal para mi iPod Touch.

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¿Y qué es exactamente? En esencia es un podómetro, que sirve para contar los pasos que das, medir distancias, velocidad de desplazamiento, etc. Es decir, no es muy diferente a cualquier otro tipo de podómetro. La gracia está en que, integrándolo con el iPod, y uniéndolo con la web http://nikeplus.com puedes extender su uso mediante la programación de rutinas de entrenamiento, competiciones, metas y retos personales… Seguro que habéis visto en la tele el anuncio de Eva Longoria y su marido luchando por ser el que más corre. El reto consistía en ese caso en una competición entre hombres y mujeres, para ver quién corría más.

Existen otros muchos más, que se pueden crear desde la misma web de forma sencilla, y puedes participar de retos ya hechos, o dejar que la gente se una al que acabas de crear. No dejan de ser pijadillas, pero los pequeños detalles son los que diferencian las diversas opciones de esta vida.

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La presentación, como véis, es muy sencilla. Externamente sólo una cajita del cartón especial típico de los productos de Apple -y que tanto me gusta al tacto-, e internamente, igual de escueto que el exterior: un pequeño manual de instrucciones, otro pequeño libro con la garantía, y un sobre con el sensor mismo en su interior.

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La auténtica gracia está dentro del sobre que véis a la derecha.

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Esta misma tarde he salido a estrenar el sensor, y tengo que decir que su funcionamiento es bastante preciso y ‘chulo’. En primer lugar hay que calibrarlo, para que detecte de forma más fiable la distancia recorrida. Una vez completado ese paso, tan sólo elegimos un plan de ruta en la app correspondiente, una lista de reproducción -integración total con el iPod-, y a correr. Conforme vas avanzando, una voz te va diciendo cuánta distancia has recorrido, el tiempo que llevas y el ritmo por kilómetro.

Por ejemplo, en mi caso, lo configuré para 3 kms, y cada 500 metros me iba avisando, excepto en los últimos 500, en que lo hacía cada 100 metros, para dar un poco de moral. Podéis ver en la parte derecha del blog que he añadido también un objeto exportado directamente de la web de Nikeplus, en donde revisar las últimas carreras que he hecho.

En esta ocasión, 3,04 kms, con un tiempo total de 19:07, y una velocidad media de 6:17 minutos/km (mejor marca personal). Me ha gustado mucho en general y espero sacarle todo el uso que tengo pensado. La opción para poder ver tiempos y marcas es excelente, sin más.

Más fotos:

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Son 20 cts, sí. Es pequeñísimo.

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Ayer por la tarde, recibí una llamada desesperada sobre las 19:

- Javi?

- Sí?

- Que llevo aquí un buen rato con el portátil, pero es que no pilla corriente.

- Cómo?

- Eso, que he estado probando con el cable, cambiando de cable, con batería, sin batería, y el portátil no carga.

- Ok, no te preocupes que voy para allá.

Gabinete de crisis y tras una breve revisión, resultó que el transformador del portátil estaba off. Yo pensaba que encontrar un transformador de forma rápida iba a resultar imposible, y más a un precio adecuado. Y mis sospechas se confirmaron en la primera tienda que visitamos: cargador compatible, por encargo, y a 59€.

Seguimos nuestra peregrinación de locales, y en la segunda tienda dimos con la respuesta. Un aparatito que tenían en stock -¡gracias!-, de marca Trust, y compatible con múltiples modelos/marcas de equipos. Todo ello por 33 euros. Una precio más interesante, para un aparato más versátil, de adquisición inmediata, y funcional 100% ¿Qué más se puede pedir?

Otro final feliz…

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Hoy he cubierto me sesión número 16 de running. Eso significa que acabo de superar el ecuador de mi plan de entrenamiento. Estoy muy feliz por ello, porque la evolución ha sido brutal y hasta ahora, salvo un par de días, no he tenido grandes problemas para cubrir las sesiones.

Si echo la vista atrás, recuerdo mi primer día, donde corría 60 segundos y andaba 90!!! Hoy lo veo ridículo, pero en ese momento se me salía el corazón por la boca.

En este mes largo me he comprado unas zapatillas adecuadas, he leído bastante sobre el tema y estoy a la espera de que me llegue un juguetito del que ya hablaré. Parece que mi plan va a llegar a buen puerto.

En el futuro, me gustaría correr la carrera nocturna de Sevilla el 25 de septiembre, que tiene un ambiente excelente y termina en el Estadio Olímpico!! Sólo de pensar en emular a los grandes atletas me emociono, pero en mi contra tengo que son 12 kms, y sinceramente, no creo que me dé tiempo a estar preparado para entonces. En cualquier caso, sólo con llegar ya me daría por satisfecho. Ya veremos cómo avanza el verano.

Entre las mejores marcas hasta ahora, tengo un máximo en c.c. de 17 minutos, y alternando carrera y andando los 26 minutos.

Pronto seré un campeón!!

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Si hay un día por encima de todos los de la semana que odio especialmente, ese es el domingo. Me suelo levantar cansado físicamente, da igual la hora a la que me acueste. Por las noches, me cuesta trabajo quedarme dormido, por lo que el lunes voy arrastrando un poco del día anterior.

Pero, sin duda, lo peor es que mi mente se viene abajo. Me siento triste, abatido, perdido, desmotivado y afloran en mí todos mis miedos, dudas existenciales y más cuestion desgarradoras.

A pesar de todo, tienen su lado positivo, y es que todo ello me hace no perder contacto con la realidad, me ayudan a no mirar para otro lado en asuntos que puedan afectarme en lo emocional y, llevado de una forma más o menos adecuada, puede ser un punto de retiro íntimo.

No obstante, no puedo dejar de odiarlos….

¿Y si no existieran los domingos?

Menuda contradicción.

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Si hay algo en estos días que me rodea e incluso me afecta, es la tan manida astenia primaveral. Bien es cierto que odio el encasillamiento en general, sobre todo proviniente de los medios de comunicación -a pesar de que virtualmente no los sigo- y esa manía por darle nombre a todo: astenia primaveral, síndrome post-vacacional, etc. El caso es que la gente sea capaz de creerse que tiene algo. Como digo, desde hace un par de semanas, mire donde mire, veo gente abatida, cansada, con pocas ganas de moverse, trabajar,…

Yo mismo no escapo de ello. Me cuesta horrores levantarme, pierdo las ganas de ponerme a comer -que no el hambre-, y las tardes se hacen interminables en la oficina. En donde lo noto especialmente es en mi sistema gtd. Realmente no tengo una cantidad de tareas que no pueda gestionar más o menos bien de memoria, pero abrir el moleskine se me hace pesadísimo.

Es un estado desagradable del que se hace complicado escapar, salvo dejando que pasen los días. A fin de cuentas, todos los años es lo mismo.

¿Os encontráis igual de desganad@s?