Ayer fue sábado. Normalmente el sábado suelo levantarme tarde, mirar un poco las noticias por la mañana y descansar otro poco por la sobremesa, hasta la tarde-noche, en que me arreglo para salir a dar una vuelta. No es un plan espectacular, pero para un sábado, después de toda la semana de stress, creo que está bastante bien.
Desde un tiempo, no obstante, estoy intentando cambiar esa rutina, hacia algo más interesante. Quiero levantarme más temprano, para poder aprovechar mejor la mañana y salir a dar una carrerita de fin de semana. Hasta ahora lo estoy consiguiendo, pero soy consciente de que cuanto más avance el verano, más temprano tendré que levantarme, porque a las 11 ya hace un calor insufrible en mitad del campo. Además, más tarde tenderé a acostarme el viernes por la noche, por lo que me temo que, al final, estaré obligado a descansar el resto del día más de la cuenta. Es un dilema, desde luego.
Lo siguiente en mi lista de objetivos para el sábado es fijar la revisión semanal de mis tareas, justo después de volver de correr. Hasta ahora, lo venía haciendo el viernes por la tarde, pero llevo unas 3 semanas bastante ocupado los viernes también, así estoy obligado a desplazarla al sábado.
Cuestiones de domingo raro…